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Noticias de Boxeo
Miércoles 13 de Enero de 2010 - 20:18:09
APUNTES BOXÍSTICOS
A pesar de que parezca lo contrario el boxeo ha desaparecido. No queda nada, ni en su esencia ni en su espíritu. Se esfumó la nobleza, el respeto, la amistad. Abunda la falsedad, sobran los desdenes, la envidia y la soberbia acaparan la actividad. Lo único que hay son peleas, las más, técnicamente cercanas a litigios de cantina. Los organismos mundiales han logrado su total prostitución, con más campeones que boxeadores, con más cinturones que pantalones, con más coronas que cabezas. Se ha destrozado la credibilidad, el circo se la llevó puesta. Todo en aras de llevar una buena cantidad de dinero, que obligatoriamente se debe pagar para que esta carrada de campeones, medios campeones o cuarto de campeones tengan validez oficial y se la trague la gilada. Vergonzosamente puede presentarse una categoría como si fuera una pizza dividida en porciones, con el nombre del boxeador al que le toca cada trozo. Como los ejemplos buenos o malos vienen desde arriba, nadie se salva. El boxeo argentino está en el subsuelo cuatro. Los que salen pierden, los que traen a nuestros cracks son de cuarta. La contemplativa FAB enterada de absurdos mira para otro lado. Hay buenos dirigentes, capaces y dedicados. También están los medio pelo y los que decididamente no pueden estar en la función dirigencial. Bien sabemos quién es quién. Lamentablemente Tandil, está peor que a principios del año pasado. Con todo en la mano para resurgir, la inescrupulosidad de unos principiantes mandó todo al tacho. Un ambiente de comunión generalizada comenzó a resquebrajarse cuando se acusó al Deportivo Tandil -a mí también me vendieron el buzón e hice una dura e injusta crítica- de que se cobraba entrada en los entrenamientos y que se disputaban combates promiscuos por dinero. Escuchados los directivos, nada era comprobable, a lo sumo una indisciplina de gimnasio producto de la inexperiencia. Pero ya se la tenían jurada y ese Club, con buenos boxeadores y entusiastas dirigentes quedó de lado, fue sancionado con el ninguneo. No eran manejables a piaccere, tampoco Pintore y quien esto escribe. A partir de allí, la Comisión de Box pasó a ser gobernada, como en tiempos de los romanos por los cónsules, solamente dos personas con decisión inapelable. ¿Para qué se iban a reunir? Llevaron a Marcelo Mesa al campeonato argentino y el pibe puede lucir con una sola pelea ganada un subcampeonato argentino. No lo desmerezcamos, pero los cónsules, así dicen, habrían decidido que debía cambiar de entrenador y hoy Mesa, no es ni la sombra de lo que era. Hay más, tal vez el mejor prospecto para hacerse profesional era Joaquín Álvarez, sin dudas. Un excelente contragolpeador, eficiente en los cruces y con muy buena defensa. Una pelotera doméstica, donde los cónsules no estuvieron ausentes cuando lo llevaron a pelear a la FAB, lo decidió a colgar los guantes. Ambos habían sido pupilos de Pelusa López, harto de las insidias y sugerencias atemporales, pegó el portazo en el Kramer y se fue a su casa. Luego los cónsules ignoraron el Reglamento de la FAB y la Ordenanza Municipal organizando festivales sin licencia, autocontrolándose y dejando pelear a un boxeador en Benito Juárez sin haber cumplido con el plazo reglamentario entre pelea y pelea. Enterados los encargados del boxeo amateur de la FAB por poco los felicitan. ¡Que siga el baile! Para el director de Deportes, a quien oí hablar de tolerancia cero, llovió en Tailandia. Tras el suceso de Mesa pensaron que era soplar y hacer botellas. Llevaron entonces, no a los mejores, sino a dos protegidos al nacional de mayores. La ida, en la seguridad de que volvían con algún campeón y el paso de Prieto al profesionalismo fue profusa en publicidad. En la primera ronda los devolvieron a Tandil, volvieron en silencio, casi escondidos. Al final, Leonel Prieto, demostró que le falta mucho Toddy para saltar al campo rentado. Mientras los boxeadores del ignorado Club Deportivo Tandil andaban como parias por diferentes localidades vecinas cosechando triunfo tras triunfo con los mejores amateurs que tiene Tandil -Martín Candina y Matías Ruedas, ambos invictos en 9 con seis antes del límite cada uno- para el Movediza se ternaron a dedo y sin medir campañas, a tres que responden al palo de los cónsules. Por justicia, Candina y Ruedas debieron estar en la terna. Pudo más la tirria que la razón. El síndrome Atila no los abandona. Ahora, todos los protegidos perdieron convocatoria, a Joaquín Álvarez por lo que sea, lo espantaron, Candina y Ruedas tienen una caprichosa, injusta y vengativa tarjeta roja. Si al principio de año, como en el juego de la oca, estábamos a mitad camino, vinimos a caer en el casillero volver a la salida, con un problema: perdimos el dado. Los cónsules en una hábil maniobra se abrieron en apariencia, cuando son más socios que nunca. La incompleta Comisión de Box está en manos de un unicato. El emprendimiento municipal, publicado en la agenda de la Dirección de Deportes, es una antiética promoción privada mediante el alquiler del estadio de Unión y Progreso y su licencia. Los puntos clave han sido tomados astutamente y no será para bien. Las atrapantes luces mediáticas, obnubilan. Regalan espejismos. Lo que vino colgado de la zanahoria, fue el rezago de un festival que debía hacerse en Rosario, en el que se cayó la pelea de fondo entre Emanuel Peralta y Cristian Coria. De seis peleas, se hicieron cuatro. (Y el art. 22 de la Ordenanza, ¿para qué está?). El promotor Ferraro -toda la autoridad tandilense era de palo- ordenó árbitros y locutor marplatenses. Fernando Villarruel es tanto o mejor árbitro que los visitantes. Javier Yrusalimsky es un excelente presentador y periodista, que ya había sido apalabrado. El presunto organizador tandilense, reducido a encargado de la cantina, ni le avisó de su reemplazo. Ninguno de los dos merecía quedar afuera, como tampoco que a Walter Saporiti le cobraran la entrada. El unicato anduvo de rodillas ante los espejitos de colores, mientras los pibes amateur que se habían preparado e ilusionado para pelear, se quedaron con las vendas en los bolsos. Para colmo Escobar no sólo perdió la pelea, también el interés del público. ¡No han dejado nada, todos los prospectos por una u otra cuestión desaparecieron! Lo único atrayente, hoy por hoy, podría ser la revancha entre el padre de Escobar y el presidente de la Comisión de Box, pues parece que el mamporro que recibió el mandamás, fue antirreglamentario. |
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